
La cuarta y última etapa, la etapa reina, parte de la localidad de Castejón de Sos, sube hasta la estación de esquí de Cerler y alcanza la cota máxima de toda la ruta en el collado de Basibé, con 2.283 metros de altura. La etapa tiene su final en Pont de Suert, el punto de partida de la ruta. En total 59,92 km y “solo” 1.925 metros de desnivel positivo.
Tras tomar un buen almuerzo en el hotel Pirineos de Castejón de Sos, preparamos nuestras máquinas para lo que se nos avecinaba. Físicamente ya estabamos bastante machacados, como consecuencia de lo cual la noche había sido movidita entre ronquidos, quejidos, chasquidos de dientes, nudismo nocturno y otros ruiditos jeje.

Al principio fue un continuo subir sin parar, incluso con algún tramo a pata debido al mal estado del terreno, descansando en alguna población y haciendo las fotos de rigor.


Tras muchos kilómetros subiendo, llegamos a los telesillas de la estación de esquí de Cerler.


Desde aquí podiamos ver al fondo del valle el pueblo de Cerler. Una parte de los carajillo comentó la idea de bajar al pueblo a almorzar y a pasar el control optativo que hay en el mismo. “Unanimemente” decidimos bajar al pueblo a pasar el control que había en el hotel Areulo (que debe estar a tomar por el …).

Tras una infructuosa búsqueda del hotel, decidimos almorzar en una zona de bares que hay junto a un parque. Tras disfrutar de la amabilidad de los lugareños, reemprendimos la subida hacia los telesillas…. ¡menuda subidita!…. ¿de quién fue la idea de bajar a Cerler?
Una vez en los telesillas y con algún que otro “ya lo sabia yo que no tenia que haber bajado”, “si lo se me quedo aqui arriba esperandoos”, “si llega a venir Santi no subimos” ;-P, retomamos el camino, siempre subiendo, hacia la estación de esquí de Cerler.
¿Quién se mojó los pies?
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A la derecha el bikepark de Cerler ;-P
En la estación de esquí de Cerler nos refrescamos un poco.

Y nos dirigimos hacia el mismisimo infierno, la subida del collado de Basibé, donde en tres kilómetros se suben más de 300 metros de desnivel con unas rampas que quitan el hipo.
Cada uno decidió subirlo a su ritmo… unos paseando


y otros a base de hacer fuerza con los riñones.

Pero todo el mundo sufrió, aunque fuese para la foto ;-P

¡Que contentos estabamos! Pensabamos que ya se había acabado el sufrimiento y que nos esperaba una gran bajada.

Mientras unos sufriamos en el collado de Basibé, otro integrante carajillero también sufría por otras pistas e intentaba hacerse amigo de las vacas.


Como las vacas no le hicieron mucho caso, estuvo toda la tarde dándole conversación a Pere ;-P
Volviendo al collado de Basibé, tras un ligero descanso y unas barritas, iniciamos el tan deseado “descenso”.
El descenso consistió en una pateada de una hora o más montaña abajo siguiendo unas balizas rojas… pareciamos los del Señor de los Anillos en busca de Merrin y Pippin.





El pateo termina en un refugio en donde comimos después de nuestra penitencia caminando.


Después de descansar seguimos con el descenso que consistia en un sube y baja. Y empezó el show de Mario Pinchazo ;-P, pero hay que reconocer que Mario sabe donde pinchar. El primer pinchazo fue al lado de un río.


Luis es un tio como Dios manda y se quedó ayudando a Mario.

Después de arreglar el pinchazo empezamos a escuchar frases míticas como:
- ¡Que ganas tengo de llegar al hotel!
- Pues yo lo que tengo ganas es de llegar a mi casa.
Hicimos algún tramo de bajada interesante que nos subía los ánimos.


Pero estabamos muy mal y hasta las ovejas nos lo ponían difícil para llegar a nuestro destino.

Cuando por fin llegamos al Pont de Suert Mario deliraba buscando el puente de Suert, si si, el puente de suerte jajaja.
La siguiente foto resume nuestro estado esa noche, tras tantas horas de pedaleo de ese día más las de los días anteriores.

¿Para cuando un repito de Epic Trail? ;-P


















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